Soy Gaby Hostnik, Especialista y Entrenadora en Neurociencia aplicada e Inteligencia Emocional. Profesora, Speaker internacional y Divulgadora. Creé los métodos Gimnasia Emocional® y Rediseñate®. Te invito a ver paisajes increíbles la patagonia argentina mientras te cuento más acerca de mi propuesta de valor.
SERVICIOS
Acompaño procesos de transformación profesional y cultural de las personas y las organizaciones.
Diseño y facilito experiencias de aprendizaje y transformación. Me nutro de una red activa de colaboradores que me permiten crear servicios hipersegmentados, generando espacios cálidos de empatía, innovación y cambio.
CULTURA
ORGANIZACIONAL
Trabajo en equipo con las organizaciones en procesos de transformación cultural. Diseño y genero intervenciones a medida que combinan mi experiencia en compañías, entornos multiculturales, proyectos de consultoría y del tercer sector, lo cual me permite un trabajo profundo de transformación.
- Consultoría estratégica e interdisciplinaria
- Reskilling de habilidades
- Propósito organizacional
WORKSHOPS
CONFERENCIAS
Desarrollo herramientas y workshops a medida con el fin de acompañar y concientizar sobre el nuevo paradigma laboral y las necesidades de transformación de las personas y de las organizaciones.
- Entrena a tu "yo del futuro"
- Sustentabilidad emocional
- Propósito y trascendencia
- "Humanos"
NEUROCIENCIA APLICADA
Facilito el aprendizaje y entrenamiento teórico-práctico de la aplicación de la Neurociencia aplicada desde una visión integral, cuerpo, cerebro y emoción.
- Neurociencia del Comportamiento
- Neurociencia del Bienestar
- Neuroeducación
- Nuerociencia del Cambio
- Neurociencia del Liderazgo
INTELIGENCIA EMOCIONAL
Diseño y facilito talleres, charlas y webinarios en una era que nos interpela a la transformación constante y donde convivimos a diario con la incertidumbre.
- Gimnasia Emocional®
- Gestión de las emociones y habilidades emocionales
- Líderes emocionalmente Inteligentes
- Bienestar y salud emocional
- Empatía y asertividad
MI EXPERIENCIA
En el último tiempo expandí mis límites, desarrollé un espacio propio de trabajo que me permite potenciar y recorrer caminos profesionales y corporativos, generar oportunidades y diseñar puentes a cada paso.
MI PROPÓSITO
Soy Facilitadora de procesos de transformación de las personas y organizaciones. Mi propósito es inspirar y ayudar a las personas a desplegar su talento y potencial, acompañando en esta nueva era de la evolución constante. También me apasiona escribir y comunicar y ser puente entre las personas.
¿EN QUÉ CREO?
Creo en hacer empresas más inclusivas y humanas como las personas que las integran.
Creo que todos tenemos que disfrutar lo que hacemos y que nuestro trabajo tiene que llenarnos de sentido, propósito y satisfacción. Tengo la convicción que todos podemos encontrar un camino en el cual desarrollemos nuestro elemento profesional. En esta búsqueda no tenemos que tener miedo de cambiar, transformarnos y desarrollarnos en nuevas habilidades.
Creo en el trabajo que es parte de lo que somos como un ser íntegro y se convierte en un aporte para los que nos rodean, para la sociedad y para el mundo.
MIS VALORES
Los valores nos hacen únicos como personas y si tuviera que elegir los 6 que a mi me representan son: integridad, honestidad, confianza, empatía, respeto y compromiso.
MI TRAYECTORIA
Hace 20 años que soy profesional del área de Personas (llamado antes Recursos Humanos), lideré equipos y proyectos nacionales e internacionales en compañías y consultoras multinacionales. Hablo español, inglés, portugués y esloveno. Viví y trabajé en Brasil e Inglaterra lo cual me brinda un vasto conocimiento multicultural.
MI PRESENTE
Especialista y Entrenadora en Inteligencia Emocional, Facilitadora de Procesos de Transformación y Coach Laboral. Creadora de los métodos Gimnasia Emocional® y Rediseñate®. Graduada en el Master en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona en el 2020 y con formación en Neurociencias del cuerpo.
Me desempeño como profesora en la universidad Torcuato Di Tella en los programas ejecutivos dictando las materias de Inteligencia Emocional y Resiliencia.
MI FUTURO
Antes se trabajaba con las manos, luego con la cabeza, ahora estamos en la era de lo humano y de trabajar con el corazón. Es la era de las emociones y de incorporar el aprendizaje emocional a nuestras vidas cotidianas. Creo que lo único constante va a ser el cambio, por eso mi modo va a ser el de una eterna aprendiz.
NOTAS
Escribo desde mi experiencia sobre el impacto del nuevo paradigma laboral en las compañías y en las personas. Me motiva compartir conocimiento, retroalimentarme e investigar continuamente sobre las nuevas tendencias.
El cerebro al gym: cómo entrenar tu mente para ganar flexibilidad emocional
Gimnasia emocional: la importancia de entrenar nuestro cerebro en tiempos de pandemia
“Los seres humanos estamos viviendo ‘la era de las emociones’ y nos vemos afectados por una profunda transformación”. “Hasta hace unos pocos años no se hablaba de las emociones. Se daba por supuesto que el aprendizaje emocional era algo de lo que teníamos que ‘hacernos amigos’ en el camino. Las personas no profundizábamos en autoconocimiento ni mucho menos se planteaba la idea de gestionar nuestros sentimientos.
¿Qué sería diferente si aprendiéramos Educación Emocional desde chicos?
NOTAS
¿Qué sería diferente si aprendiéramos Educación Emocional desde chicos?
Hace tres semanas lancé esta pregunta en mis redes y llegaron cientos de respuestas. Todas interesantes y curiosamente, muchas de ellas se repetían.
Algunas de las respuestas fueron las siguientes:
-Me conocería más.
-Nos podríamos autogestionar, flexibilizar y adaptar mejor a los cambios.
-No subestimaríamos la importancia de la salud mental y tendríamos una mejor calidad de vida.
-Tendríamos conciencia para registrar y conectarnos con nuestros propios sentimientos y emociones.
-Seríamos empáticos y compasivos con nosotros mismos.
-Los sentimientos se considerarían fortalezas y no debilidades.
-Me hubiera ahorrado mucho pesar que me generaba si me veían llorar.
-Me permitiría llorar delante de las personas, cuando era chico me dijeron que los hombres no lloran.
-Creo que ante situaciones de stress, temor e inseguridad estaría dotada de más herramientas.
-Todos escucharían más y juzgarían menos.
-Seríamos más empáticos con los demás.
-Seríamos más fuertes ante situaciones que vivimos de grandes.
-Buena pregunta, creo que tendríamos más pistas para manejar la incertidumbre.
-Sería un hábito el manejo de nuestras emociones, tendría hasta una mejor salud.
-Los jefes serían más humanos y sabrían como liderar personas.
-La inteligencia emocional sería tan importante en las escuelas como las matemáticas, la lengua y las ciencias.
-Prestaría más atención a mi entrenamiento emocional, y no solo a mi entrenamiento físico.
-No tendría miedo de mostrar mi vulnerabilidad, temor y fragilidad.
-Viviría una vida con propósito.
-Me animaría a trabajar de lo que me gusta y no de lo que me da dinero.
-Habría menos gente deprimida.
-Habría más colaboración y menos competencia.
-Seríamos más libres, auténticos y empáticos. Nos aceptaríamos más.
-Nuestros vínculos de pareja y de familia serían menos conflictivos y más fuertes.
-Las relaciones serían más armoniosas.
-Las personas buscarían continuamente una mejor versión de sí mismas.
Los adultos no tuvimos aprendizaje emocional. Se daba por supuesto era algo de lo que teníamos que aprender en el camino. Mostrar emociones se ha entendido, tradicionalmente y en determinados ámbitos, como un signo de debilidad. Tener sentimientos no era visto como algo bueno.
Las personas no profundizábamos en autoconocimiento ni mucho menos se planteaba la idea de gestionar nuestros sentimientos. Por eso en este contexto de tantos cambios e incertidumbre, es necesario incorporar la educación emocional en nuestras vidas cotidianas.
Desde que comenzó la pandemia aumentaron las preguntas sobre la gestión de las emociones y el entrenamiento de la inteligencia emocional, suelo decir que estamos viviendo la “era de las emociones”. Lo cierto es que hoy se tiene que enseñar y entrenar en inteligencia emocional a las personas de todas las edades, desde el nivel inicial del jardín de infantes hasta el Ceo de una organización.
Como Especialista en Inteligencia Emocional, creo que si hay algo bueno que nos trajo esta pandemia, es que todos estamos siendo más conscientes de nuestros estados emocionales, nos acostumbramos a hablar de cómo nos sentimos, y a buscar alternativas para gestionar los sentimientos en este mundo incierto que nos pide liderar nuestro cambio y rediseñarnos en tiempo real.
Nuestras emociones y sentimientos esculpen nuestro mundo más personal, son fundamentales en nuestro comportamiento, para crear identidad y nuestro estado de salud físico y mental. Por eso, es importante darnos permiso para sentir y reconocer lo que sentimos, ya que todas las emociones son necesarias, aunque algunas son más facilitadoras de nuestro bienestar.
Según Aristóteles, “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. Se trata de integrar, de tomar conciencia y de entender que todo está conectado y que no nos podemos olvidar y escindir del componente emocional, de lo que nos hace humanos.
Y ustedes, ¿qué creen?, ¿qué sería diferente si aprendiéramos Educación Emocional desde chicos?
Gaby.-
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Escribo desde mi experiencia sobre el impacto del nuevo paradigma laboral en las compañías y en las personas. Me motiva compartir conocimiento, retroalimentarme e investigar continuamente sobre las nuevas tendencias.
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